sábado, 3 de marzo de 2012

I. No hay, al principio, nada. Nada. El río liso, dorado, sin una sola arruga, y detrás, baja, polvorienta, en pleno sol, su barranca suave, medio comida por el agua, la isla.

Nadie nada nunca, Saer, 1994


Y a mi me dan ganas de llegar a alguna isla, río arriba, por el Paraná

domingo, 22 de mayo de 2011

Poniéndome al día



Otra entrada más para mi casa de citas, dentro del subgénero "buenos comienzos"

"Cuando un imbécil se ha vuelto prescindible para sí, íntimamente se sabe prescindible para los otros. Esto se aprende en las salas de terapia intensiva, los tiroteos, los naufragios y en ningún otro lugar del mundo, creo." Fogwill, Reflexiones (1977-1978)

sábado, 17 de julio de 2010

(o no seas tan caprichosa)

¡Siempre! Es una palabra terrible. Me hace estremecer cada vez que la escucho. A las mujeres les gusta con exceso. Echan a perder todo idilio al pretender eternizarlo. Además es una palabra sin sentido. La única diferencia entre un capricho y una pasión de toda la vida, es que el capricho dura más. (El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde)

Es así, no le des más vueltas.

Y mientras pienso, suena I let love in (Nick Cave&las malas semillas)

A modo de exorcismo...

empiezo a escribir esto, para sacudirme el costado más dramático, que, al final de cuentas, no lo es tanto. ¿Una depresión? ¿Un desengaño amoroso? ¿Una herida narcisista? Quién, alguna vez, no pasó por eso? Será esta la crónica de mi cura? Vaya uno a saber. Después de años (años!) de análisis de diverso tipo (hasta pedagógicos) resulta que este espítitu melanco es producto de una personalidad distímica. ¡Odio! ¡Odio eso! Quiero abandonar el drama, que en mi es casi como el rock. Así será